Se realizó el certamen de jardines organizado por el Rotary Club Santa Lucía  e Ibirapitá.  Josefina Pérez, presidente de Rotary,  junto  a Carmen Cantoni y Elia Calvetti,  juezas a nivel nacional del  Garden Club, y la   asesoría de la Ingeniera Agrónoma de la Quinta Capurro Carole Negroni, reconocieron a todos los participantes en una tarde en la que se mostraron las fotografías y se intercambiaron experiencias. Por sobre todo resultó premiado el trabajo, el amor por las plantas, además de sorprender por la enorme variedad de plantas que albergan estos jardines en Santa Lucía.
Se trabajó en un buen equipo, con el que se salió a visitar los jardines durante dos días, donde gustosamente les abrieron las puertas.
Lo que al principio no albergaba demasiado éxito, logró la buena  inscripción de veinte personas. Quizás el hecho de presentar jardines en otoño parecía una limitante, pero fue todo lo contrario, esta estación brindó una oportunidad diferente de disfrutar las plantas, con días más apacibles, luego del rigor del verano. Fue consultado el Ing. Pablo Ross, de larga experiencia en el Jardín Montevideano, actualmente en Quinta Capurro, el que indicó que sus floraciones el otoño con sus ocres y amarillos brinda otros encantos al jardín, indicó Elia.
En esta oportunidad, no se realizó un juzgamiento por puntaje, sólo fue el concepto de jardín  y de sentimientos de cada horticultora. El propósito fue apuntar a lo terapéutico de la jardinería, además de valorar el intercambio de ideas y conocimientos, resaltando una terapia hortícola que contacta las personas con la naturaleza, no olvidando de que somos parte de ella. También fueron visitados cultores de huertas urbanas, donde intervienen hombres y mujeres que comparten ese mismo amor por la  tierra y por las plantas.
«Plantar una semilla, regar y esperar a la flor es un camino mental que trae paz, sosiego y felicidad»
Si bien es difícil resumir las características de cada uno de estos espacios, intentamos definir algunas de sus características generales de cada uno de los  jardines participantes.
Alicia Soria presentó un jardín chico, con aljibe, ventana y accesorios.
Ema Churi, macetas en un prolijo rincón, con helechos y begonias entre otras, con el toque especial de pimientos de jardín.
Graciela Spinelli, jardín grande con variedad de plantas exuberantes, todas en un libre albedrío, con un sendero que conduce a un rincón de bambúes.
Elena Romero, gran patio interior con macetas de variadas plantas, destacando una importante jardinera con helechos.
Otra de las propuestas fueron los jardines en vereda, donde se destacó el de Pecoche y Miranda; los vecinos lo diseñaron con accesorios  decorativos utilizando material reciclable. Aquí se destaca la prolijidad lograda, gracias al compañerismo, ejemplo que fue tomado como referente para seguir en otros barrios.
Micaela Pérez, jardín pequeño frente de su casa con rosales, varias macetas, destacándose un granado de jardín en plena fructificación.
Luis Jáuregui, jardín de topiarias, que consiste en dar formas artísticas a las plantas, algunas necesitan más de 20 años, lo que demuestra paciencia y esmero.
Athea Germán, jardín chico frente a su casa, con arbustos y herbáceas.
Laura Machín, predominio de verde, excelente poda, destacándose una gran planta  de espárrago , también plantas condimenticias, como romero  y curry.
Juana López, pequeño jardín muy colorido frente a su casa, una topiaria y accesorios.
Lila Gutiérrez, jardín chico con una gruta a la virgen, cultivado con esmero.
Brenda Bonino, una cultora de 94 años, que emula un pequeño jardín botánico, y que significa su alegría de vivir, con plantas de distintas partes del mundo, azaleas e hibiscos en floración.
Blanca Silvera, cactus que también están en el techo, colección de suculentas, en un  jardín muy ordenado.
Fundación Astur, con  una ordenada propuesta de huerta urbana e invernáculo en el Hogar de Ancianos.
Mary Cabrera, jardín sencillo y delicado, con trepadoras y macetas, destacando una vieja pileta con abundante plantación de pensamientos.
Nelly Arbello, exuberantes helechos con iluminación  en colgantes y macetas, junto a huerta urbana lograda con el compost de deshechos orgánicos.
Raquel Zavalla, jardín antiguo, con árboles, trepadoras y gran variedad de hermosas plantas, con la patriarca, que significa la añosa araucaria de su patio.
Rosa Salvioli, jardín muy disfrutable, abierto a dos calles, compartido con la comunidad; tiene árboles, trepadoras y plantas perennes, macetas en un  espacio grande con bancos y mesas.
Carmen Bilhere, prolijo jardín frente a su casa, con gran rosal, plantas y macetas.
Susana Rolando, pequeño jardín con grandes trepadoras, verde y colorido, con hermosa cascada de trébol morado.
La coincidencia en todas estas enamoradas cultoras de sus jardines es una misma reflexión:  les brindan una acción terapéutica y de relax,  hablar con ellas es tan importante como el propio y esmerado  cuidado digno de ser imitado en cualquier rinconcito de la casa.

Y.S.
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