“…la cultura nunca puede estar de lado
no todo está en venta, no todo es mercado
árbol sin raíces no aguanta parado
ningún temporal.”
Como dice el estribillo en Santa Marta, las raíces sostienen para que el tiempo no nos desarraigue. Susana Brignoni, heredera de aquel sueño de su padre Don Ezequiel , secretaria de la actual comisión de la Sociedad Criolla Mi Tapera, habló con El Pueblo. Indicó que esta institución es mucho más que un predio, un ruedo y un rancho, es recordar el trabajo de familias que hace más de setenta años le pusieron el hombro a un proyecto que pasó a ser una institución salvaguardadora de costumbres criollas, reconocida en el país y que enorgullece a Santa Lucía. Tendrían que mirarse viejas actas para apreciar cuánta gente pasó por ahí, se asegura Precisamente, para enganchar pedacitos de historia, las decenas de fotografías desde los años cuarenta retratan sonrisas de los hoy abuelos, algunos que ya no están, luciendo orgullosos su indumentaria gauchesca, mujeres sonrientes con vaporosos vestidos para las danzas criollas, caballos prolijamente tusados, desfiles, carros y automóviles de época. Más de setenta años en una comunidad que se fue transformando, pero con sus raíces en las tradiciones camperas.
MEJORAS LOGRADAS
La actual comisión de la Sociedad Criolla Mi Tapera, encabezada por Carlos Ansina, está terminando su segundo período. Susana indicó a El Pueblo, que hace seis años al comienzo de la gestión fue bastante difícil; era eminente la clausura de Mi Tapera, se aseguró. Se tuvo que trabajar mucho, se hicieron trámites para impedir ese cierre, pero no fue hasta el segundo período en que se pudo levantar cabeza para ir saliendo a flote. Fueron dos años de trabajo y comenzaron a ser visibles los resultados, se arregló el techo y se logró la habilitación de bomberos. Llevó un largo proceso, explicó Susana, primeramente se consultó a un ingeniero hidráulico. Este proyecto significaba una inversión bastante grande, se aguardó un tiempo y cuando volvió a cambiar el reglamento se ve una arquitecta y al tercer informe vuelve a cambiar. La comisión se guió por ese tercer informe y al fin se instalan los equipos de bomberos, sin tener que invertir tanto dinero como al principio, lo que tuvo un costo de alrededor de los siete mil dólares.
También se instaló alarma al rancho, mejoras que hace muchos años eran necesarias. Agrega que han seguido trabajando en conjunto, si bien hubieron algunas deserciones, ingresó gente que ha colaborado muy bien. En octubre se realizó el festival, que también trajo muy buenos resultados, por lo que entiende fue un año productivo, incluso con cierto dinero para un respaldo propio, manifestó.
PROYECTOS
Susana también se refirió a la Escuelita de Equinoterapia que proyecta.
Hoy ninguna institución se puede mantener solo con socios, por lo que se tiene que diversificar para mejorar ingresos. Mantener ocioso un predio como el de Mi Tapera es insostenible, indica Susana. Recuerda cuando Ernesto Murro, siendo presidente del BPS se lo invitó, recorrió todo ese terreno arbolado y quedó encantado, pero cuando le dijimos de nuestra intención de una escuelita de equinoterapia, se interesó tanto que enseguida se contactó con los encargados del Ejército.
Esta escuelita se proyecta junto a Rotary Club Santa Lucía, que demoró tanto por no tener Mi Tapera la habilitación de bomberos, pero que ahora está más cerca de concretarse.
Precisamente, la función de Rotary es tomar una institución, formarla, dejarla marchando y después se dedican a otra, algo parecido a como se administra el Hogar con relación al BPS, o sea al vínculo de la administración que se precisa.
Estas escuelas pertenecen al Centro Nacional y Fomento de Rehabilitación Ecuestre en Uruguay, que pertenece al Ejercito Nacional. Hay más de cuarenta centros en el país, el de Santa Lucía ya tiene su número, es el 33. Se necesita personal más tecnificado pero el propio CENAFRE brinda la facilidad de ir a hacer los cursos a Montevideo en dos semestres. Si bien son muchos detalles, la escuelita podría estar funcionando en el próximo marzo de lunes a viernes. Hay gente que ya está trabajado con discapacitados, que está interesada y un veterinario para atender los caballos, afirmó Susana
Dentro de lo que se tienen que hacer está un picadero de arena, paro lo que se dispone de terreno. Se cuenta con espacio con talares, algo muy propicio ya que los caballos para equinoterapia no necesitan caballerizas porque se desestrezan más si están sueltos en el campo, se asegura, por lo que sólo será necesario un resguardo.
Hay preocupación, sin embargo, ante la posibilidad de que por la reconstrucción de vía del tren se le quite algo del ruedo. Eso sería mortal, asegura Susana, porque con trenes pasando los caballos se enloquecen y ahí donde actualmente está el ruedo ya no podría haber más jineteadas.
En cuanto a la estructura del edificio, es muy aprovechable por su enorme salón multiuso, con accesibilidad, cocina, con baños, también para discapacitados. Esta comodidad hace que las actividades sociales sigan por siempre, porque una función de la Criolla no interfiere con otra.
El hecho de estar saneados, como de contar con cierto fondo del presupuesto y algo que queda de cobranza también, permitirá continuar con el alajamiento del salón de fiestas.
Susana indica que los socios de Mi Tapera, si bien son fieles, son haraganes, porque no se acercan si bien siempre están. Por ejemplo, en el almuerzo aniversario no vinieron muchos socios. Se invita para el domingo 3 de diciembre, cuando se realice la Asamblea General donde se fijará la fecha de la elección y el plazo de presentación de listas. Al término habrá un picadillo para compartir, por lo que se pide que los socios concurran para exponer sobre los distintos temas que importan a Mi Tapera porque, como se reafirma, en definitiva ellos son los dueños de la Sociedad.

Y.S.
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