El suicidio se previene, la responsabilidad es de todos
Cada 17 de julio se conmemora el Día Nacional de Prevención del
Suicidio.
En Uruguay, dos personas por día se quitaron la vida en el 2019,
la tasa de suicidios llegó a 20,55 por cada 100 mil habitantes.
El 79,4% correspondió a hombres, señala el informe oficial. Los más
proclives a tomar esa decisión fueron mayores de 75 años.
Como parte de la estrategia nacional de prevención del suicidio, el MSP
implementó este 2020 una línea telefónica de apoyo emocional por la
pandemia de Covid-19, que ha atendido más de 9.000 llamadas.
La Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) recordó
que se encuentra en funcionamiento la Línea Vida 0800 0767 – *0767,
para usuarios del sector público y privado.
Todos podemos ser parte de la solución. Estas son las recomendaciones
para pacientes y familiares en situación de riesgo suicida:
¿Qué hacer y qué no hacer ante la posible conducta suicida de un familiar o
un allegado?
Qué hacer
Hago algo ahora: Tome las señales de alerta en serio y busque ayuda,
llamando a la línea telefónica o concurriendo al servicio de urgencias.
Hablar sobre el suicidio: Puede animar a la persona a hablar sobre sus
sentimientos.
Mantenerse cerca, estar ahí por él, por ella: Pase algún tiempo con esa
persona. Anime a pedir apoyo.
Aceptar lo que le está diciendo: Permita que la persona exprese sus
sentimientos sin juzgar.
Adoptar medidas de seguridad. No deje sola a esas personas, retire
cualquier medio disponible para el suicidio.
Decidir qué hacer: Comente de modo conjunto qué decisión tomar.
Animar a la persona a obtener apoyo: Buscar ayuda profesional, otros
apoyos afectivos, etc.
Pedir un compromiso: Pídale a la persona a que se comprometa a no callar
su malestar y preocupación y hablar con alguien si vuelven esas ideas de
suicidio.
Cuidarse a sí mismo: Es difícil y emocionalmente agotador apoyar a
alguien que piensa suicidarse. No lo haga usted solo.
Mantenerse involucrado. Los pensamientos de suicido no desaparecen
fácilmente. La continua atención de la familia y amigos es muy importante
para la recuperación de la persona.

Qué no hacer
No rehuir los problemas: No deje a la persona sola si cree que su vida está
en riesgo inmediato.
No banalizar, ni desafiar: No trate con aspereza a cualquier amenaza, sobre
todo si la persona empieza a bromear con eso. No minimice la situación ni
la intensidad. No le diga cosas como “A que no eres capaz…si lo haces
hazlo bien”.
No utilizar gritos, reprimendas: No lo culpe por estar mal. Muchas veces lo
que necesita es motivación y eso se consigue con un buen grito.
No temer a preguntar. No tenga miedo de preguntar a la persona por qué
está tan triste y tan deprimida, ni si se quiere hacer daño a si misma.
No juzgar, no comparar: No le diga “que es cobarde o que algo habrá
hecho”. Esto suele incrementar los sentimientos de incapacidad, vergüenza
o soledad en la persona.
No intente ayudar a la persona usted mismo sin el apoyo de alguien.
Agradecemos el aporte de la Licenciada en Trabajo Social del Centro
Auxiliar Santa Lucía Andrea Casas.

Y.S.

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