Desde marzo que se registró el primer caso de
coronavirus en el país, sindicalistas y compañeros
decidieron realizar una olla popular para todo aquel
que necesitara un plato de alimento, dado que las
fuentes laborales se vieron comprometidas por la
pandemia.
El miércoles ingresaron delincuentes al local y robaron
utensilios necesarios para la elaboración de los
alimentos. Robaron garrafas, cajas de salsa, aceite, 25
kilos de carne.
Otras ollas de la localidad como la que funciona en la
cancha de Laureles, también sufrieron un episodio
similar de robos.
Cuando las personas encargadas de la preparación de
la comida llegan al local a las 16.30 horas, se
encuentran con la situación de que el local estaba
todo abierto. Desde ese momento sintieron una gran
indignación y mucho dolor, porque hacen todo a
“pulmón” y para ayudar a la gente que necesita un
plato de comida todos los días, afirmó uno de los
integrantes Wilson Álvez.
El integrante también destacó que esta situación de
pandemia se sabe cuál fue el día de inicio, pero no se
sabe cuándo se va a terminar y el aumento de
personas con desempleo generó que muchas familias
no tengan recursos para poder alimentarse.
Álvez, indignado con la situación, remarcó que le
gustaría que la o las personas que hicieron “ese
daño”,refiriéndose al robo, se acerquen al local y vean
el trabajo que hacen y por sobre todas las cosas la
gran necesidad que tienen los comensales que
concurren de lunes a viernes a buscar su plato para la
cena.
Al comienzo estaban cocinando unas 400 viandas,
luego, con la aparición de otras ollas en la localidad, el
trabajo se descongestionó y actualmente cocinan
alrededor de 200 platos.
La intersocial recibe donaciones de la Intendencia de
Canelones, Santa Lucía Solidario y de particulares que
se acercan.
De hecho, durante la entrevista con Álvez, varias
personas particulares se acercaron a donar salsa de
tomate, fideos, arroz.
La olla continúa con “más fuerza” que nunca, expresó
el integrante y en menor o mayor medidas todos los

cocineros que estaban en ese momento sintieron ese
dolor e indignación. por el hecho con el que se
encontraron el día anterior.
Destacan que son agradecidos de estar ayudando y
brindando un plato de comida a quienes lo necesitan.
Álvez hizo alusión en que es una situación como la del
2002 pero con una pandemia de por medio, y
reflexionó acerca de que ya no existe casi la clase
media, para él eso es motivo de tender los brazos
porque no sabemos cuánta gente más va a necesitar
un plato de alimento para poder subsistir.
También hicieron hincapié en que “con un poquito de
todos” se pueden sacar cosas buenas y hay que ser
“más solidarios que nunca”. En el local se distribuyen
las tareas y cada uno se desempeña en una función.

Sadia Baudino

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